Blogia
TV serviciopublico

TV servicio público en América Latina

TV servicio público en América Latina

AMÉRICA LATINA:

La radiotelevisión comunitaria, un servicio público

 A diferencia de Europa, África y Asia, América Latina no está familiarizada con la idea de la radiotelevisión de servicio público.  En los países de la región no se implantaron la radio y la televisión hasta un siglo después de la independencia y de la independencia y de la eliminación de la dominación colonial, motivo por el cual no imitaron los modelos europeos sino que se inspiraron del sistema audiovisual comercial de los Estados Unidos de América.  Pese a esta falta de tradición pública, varias emisoras de TV y radio comunitarias han producido un tipo diferente pero auténtico de servicio público, que constituye una característica singular de la comunicación en la región y su contribución a un replanteamiento de la radiotelevisión de servicio público.

 Por lo que hace a su sistema de radio y televisión, América Latina es una región típica,  quizá exótica, por tres razones:

En primer lugar, porque por la forma en que se organizaron sus servicios públicos de radio y TV, los canales no comerciales efectúan menos del 10% de las emisiones y de la audiencia.  Todos los países de la región cuentan con radioemisoras públicas, pero algunos - como el Ecuador y Paraguay - no poseen televisión pública, aún cuando en la mayoría de ellos la radio y la televisión fueron introducidas por los Ministerios de Educación.

 En segundo lugar, la infraestructura de la transmisión y los niveles de consumo de mensajes  radiofónicos y televisuales son tales que hay una profusión, y no una escasez de programas.  Así, por ejemplo, en los países latinoamericanos se transmitieron en promedio 500.000 horas de televisión en 1988, es decir 444% más que en los países europeos ese mismo año (Roncagliolo, 1989). Además, Venezuela, Colombia y Panamá tienen una proporción de magnestoscopios en relación con los televisores más elevada que Bélgica o Italia.  Bolivia tiene una de las proporciones más altas del mundo de emisoras de televisión (75) con respecto a los televisores (10000), lo que indica claramente que el número de emisiones no está vinculado al nivel de desarrollo económico. 

 En Argentina, dos de cada tres familias están conectadas a la TV por cable, y en el país existen más de 2000 empresas que ofrecen este servicio.

 Por último, la región se distingue por la rápida multiplicación de los movimientos y redes sociales que utilizan medios de comunicación audiovisuales.

 

 La radio y la televisión comunitarias

La radiodifusión comunitaria en América Latina se remonta a los años cuarenta, cuando se fundó Radio Sutatenza en Colombia, sentando las bases preliminares de la Acción Cultural Popular, el primer esfuerzo sistemático de empleo de la radio con fines educativos.  Este movimiento se propagó y más tarde se consolidó a través de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER).  Esta interconexión de la radio y la educación es un elemento esencial de la noción de servicio público y la ALER significó el nacimiento de los medios de comunicación comunitarios en América Latina.

 Durante el mismo período, la revolución de 1952 de Bolivia suscitó la creación de emisoras dirigidas por mineros, campesinos y la Iglesia Católica, que inauguraron la tradición latinoamericana de radioemisoras comunitarias (Beltrán, 1994).  Es importante recordar que estas radios pioneras surgieron en asociación con organizaciones y movimientos sociales, convirtiéndose así en una expresión precoz y genuina de la sociedad civil.

 En los años sesenta, y sobre todo en los decenios de 1970 y 1980, la radio y la televisión comunitarias e propagaron, encabezadas por emisoras comunitarias y universitarias.  El establecimiento oficial de organizaciones no gubernamentales posibilitó la creación de radioemisoras que compiten intensamente por la audiencia, como sucede actualmente con las emisoras peruanas Radio Cutivalu en Piura, Onda Azul en Puno y Yaravi en Arequipa.

 Las radios comunitarias pueden ser pequeñas y tener un carácter improvisado y consistir, por ejemplo, en meras redes de altavoces, o pueden ser muy grandes y tener incluso una cobertura urbana o metropolitana.  En todos los casos, las características sobresalientes son su actitud hacia el fomento de la educación y el desarrollo y su aptitud para ello.

 Estos instrumentos de la comunicación se organizaron al comienzo en redes nacionales y regionales como la ALER y, más recientemente, se han vinculado a la Asociación Mundial de Radiodifusoras Comunitarias (AMARC), que tiene miembros en todos los países de la región.

 Los grupos comunitarias sacaron rápidamente provecho de la aparición del video.  Los denominados  grupos de video popular emprendieron sucesivamente las siguientes actividades:

 Inventarios de videos

  • Acopio de videos agrupados
  • Proyecciones de videos
  • Videos de contra información en los países gobernados por dictadores
  • Videos de difusión masiva

 

Inaugurando así las televisoras comunitarias que se están afianzando en toda la región.

  

La noción de servicio público

 En Europa siempre ha existido una distinción muy clara entre la rentabilidad económica que rige a las empresas comerciales y los intereses socioculturales que sustentan a los organismos de servicio público.  Esta dicotomía nunca ha existido en América Latina, donde la radio y la televisión estatales han sido, sobre todo, instrumentos políticos, y no han logrado tener ninguna repercusión sociocultural efectiva. 

Las emisoras de radio y TV comunitarias, por otra parte, se definen por su motivación socio-cultural que corresponde a la idea de servicio, y por sus objetivos de consolidación de la democracia y logro de un desarrollo autosuficiente.  Esta definición permite esclarecer la naturaleza de este tipo de radiotelevisión.  Las estaciones de radio y TV comunitarias no se definen por una condición jurídica sino por la finalidad de su actuación.  Pueden estar registradas como empresas públicas o privadas (universitarias, regionales y municipales) lo que importa es que sean empresas sin fines de lucro y sin objetivos partidistas.

 Su tamaño y cobertura carecen de importancia.  Su índole comunitaria no significa necesariamente que sean pequeñas o improvisadas y, de hecho, las emisoras existentes procuran mejorar sus normas técnicas y las que se están creando como Radio Trinidad FM en Paraguay, intentan hacerlo con un equipo adecuado.  No se debe equiparar la propiedad comunitaria con la pobreza estética, la mala calidad ni una programación tediosa.  El discurso y las denuncias que indudablemente caracterizaron a estas emisoras en sus primeras etapas dieron para rápidamente a una comunicación amena y humorística que aborda todos los aspectos de la vida humana.

 

La obtención de una condición jurídica

 Desde 1993, la existencia de esos medios comunitarios ha comenzado a suscitar una serie de medidas legislativas encaminadas a su legislación.  En Chile, ya existe una ley sobre las radioemisoras que tienen una cobertura mínima, en virtud de la cual se autorizan un vataje máximo de uso para la transmisión en frecuencia modulada (FM) en cambio, se prohíbe la venta de espacios publicitarios, lo que es una medida discriminatoria.  En Colombia, donde la Constitución Nacional sustenta una democracia muy avanzada, se autorizan hasta 500 vatios y la publicidad está permitida, aunque no con fines de propaganda política.  En Ecuador, los medios comunitarios tienen una condición jurídica con un máximo autorizado de 150 y 250 en modulación de amplitud (AM).  Paraguay también protege los derechos de las radioemisoras comunitarias, en tanto que en Brasil y Bolivia, la Unión de Redes Radiofónicas y Educación Radiofónica respectivamente, han adelantado mucho en las negociaciones con este fin.  En México se han presentado una propuesta para crear emisoras "ciudadanas de radio y televisión".

 En Venezuela,  se han reconocido legalmente las emisoras comunitarias en el año 2000, mediante la Ley Orgánica de Telecomunicaciones en el Artículo 200:

"El Estado promoverá la existencia de estaciones de radiodifusión  sonora y televisión abierta comunitarias de servicio público, sin fines de lucro, como medios para la comunicación y actuación, plural y transparente, de las comunidades organizadas en su ámbito respectivo. Su régimen, ordenación, características, requisitos y limitaciones se determinarán mediante reglamento, en concordancia con el Plan Nacional de Telecomunicaciones y el Cuadro Nacional de Atribución de Bandas de Frecuencia (CUNABAF)"

 Y se encuentran regulados mediante, Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta Comunitaria de Servicio Público, sin fines de Lucro, del 03 de enero de 2001.

 También se ha incentivado y apoyado significativamente las emisoras comunitarias en el último período, mediante el otorgamiento de financiamientos para la adecuación tecnológica, de infraestructura y dotación de equipos audiovisuales, así como en el área de adiestramiento mediante talleres, foros, etc.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres