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TV serviciopublico

Introducción

Introducción

Introducción

 

El servicio de televisión, así como el de radiodifusión, constituyen un servicio público, partiendo de la idea central de que el espectro radioeléctrico es un bien del dominio público en donde la política cultural del Estado o las autoridades pertinentes deberían fijar los objetivos de éste servicio, como los son: informar, educar y entretener; o como instrumento para promover la identidad nacional, regionales, étnicas, o para consolidar valores morales e ideales democráticas.  Tomando en consideración la  experiencia de la incapacidad de cumplir la misión de servicio público por el mercado, el cual impuso un servicio de radio y televisión, plenamente comercializado, no acorde con los principios básicos de servicio público.

 El medio televisivo utilizado como un instrumento de formación y desarrollo cultural de un país, constituye un excelente medio para éste fin.

 Si a esto le agregamos las asimetrías de concentración del poder mediático en el mundo mediante la conversión de los grandes medios en corporaciones multimedia, oligopolios: fusión o absorción de la prensa, radio, televisión por parte de conglomerados económica que conlleva a una hegemonía comunicacional del mercado en la sociedad: la comunicación convertida en el más eficaz motor del desenganche e inserción de las culturas[1].

 

Frente a este panorama Martín Barbero vislumbra una nueva "configuración de un ecosistema comunicativo: nuevos lenguajes, sensibilidades, saberes y escrituras,  hegemonía de la experiencia audiovisual sobre la tipográfica así como otro tipo de nexo histórico entre ambas, reintegración de la imagen al campo de la producción del conocimiento, innovación como la nueva creatividad, una nueva identidad: redes, flujos, migraciones y movilidades de instantaneidad y desanclaje, contrario al concepto denso, para que la pluralidad del mundo sea tenida en cuenta es indispensable que la diversidad de las identidades pueda ser contada, narrada multilínguistica y transterritoriales, intercultural, lo cual hace a América Latina un laboratorio de identidades"[2],  y coloca como ejemplo las nuevas culturas urbanas, como nuevas formas de representación y participación política, como nuevas modalidades de ciudadanía; lo cual  va a permitir reavivar la  heterogeneidad cultural; al contrario de lo que se pensaba serían las consecuencias negativas de la globalización en el mundo.

 

Para Martín Barbero, hace falta que se implemente una  "política cultural integral, superando la vieja concepción de la nacional (diversidad de las culturas locales dentro de lo nacional), así como la vigilancia de prácticas monopólicas;  que permitirá la construcción del espacio cultural latinoamericano, aplicable en el ámbito público como privado de los medios de reglas mínimas de juego, como serían: en el privado limpieza y compensación en las concesiones, preservación del pluralismo en la información y la cultura, producción nacional, fomentar la experimentación, creatividad, grupos independientes de producción; público: sostener, subsidiar, incentivar medios y experiencias que amplíen la democracia, la participación ciudadana, creación/apropiación cultural en el plano nacional, regional y local.

 

En este sentido el Estado venezolano ha implementado medidas que conllevan a incentivar la producción nacional tanto pública como independiente, así como la regulación de los medios, mediante la promulgación de la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión, Ley RESORTE, en sus siglas, el cual se obliga a difundir en un 60% de programas de producción nacional, Art. 14 de dicha Ley:

 

            "Los prestadores de servicios de radio y televisión abierta, salvo los servicios de radio y televisión comunitarios de servicio público, sin fines de lucro, deberán difundir diariamente un mínimo del sesenta por ciento (60%) de programas y promociones de producción nacional, durante el horario todo usuario. Un mínimo del sesenta por ciento (60%) de éstos programas y promociones será de producción nacional independiente. Igualmente, deberán difundir diariamente un mínimo del cincuenta por ciento (50%) de programas y promociones de producción nacional durante el horario supervisado. Un mínimo del cincuenta por ciento (50%) de éstos programas y promociones será de producción nacional independiente"

 

Sin embargo, la implementación de esta medida no ha sido del todo satisfactoria ya que las empresas televisivas privadas tratan de evadir mediante subterfugios la implementación de la misma, evadiendo el cumplimiento de la ley.

 

El Estado venezolano también ha realizado: la revisión de concesiones del espectro radioeléctrico, implementación de un nuevo canal de televisión de servicio público Televisora Venezolana Social, Tves, canal 2), así como el reconocimiento legal de las emisoras comunitarias, mediante el Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta comunitarias de Servicio Público, sin fines de lucro, lo cual le permite otorgarle apoyo financiero y técnico a las mismas; también ha realizado la creación de nuevos canales televisivos, como lo son:

  • En el ámbito urbano: Ávila TV, canal 47: canal del área metropoitana, realizado y dirigido por  y para público joven en su gran mayoría, con una nueva propuesta de "lenguaje" televisivo, cuenta con una Escuela Metropolitana de formación de Producción Audiovisual, para la capacitación de los productores en el área técnica, teórica y política, así como de organizaciones interesadas.
  • En el ámbito rural: Vive TV, canal 24: en el cual se difunden en su programación "la realidad, vida y lucha de nuestros afrodescendientes, indígenas, campesinos, obreros, mujeres, hombres, jóvenes y niños" como un punto de partida que contribuya a la construcción de nuestra identidad como pueblo.

En el ámbito internacional y enmarcado en el proyecto de integración latinoamericana: Telesur, canal 51: multiestatal latinoamericana, conformada por Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Según ellos constituye "una ventana comunicacional de nuestra América hacia el mundo" y a "coadyuvar al proceso de integración regional, desde la pluralidad y diversidad". Su política editorial se basa en "coadyuvar al proceso de integración regional, desde la pluralidad y diversidad. Con una información contextualizada y balanceada, nuestra meta es ayudar a formar ciudadanos críticos, que estén informados y puedan participar en nuestras sociedades". "la construcción de un Nuevo Orden Comunicacional es vital para el desarrollo de los pueblos del mundo".

Considero que una de las característica más resaltantes de estos nuevos canales, (más que todo Ávila TV y Vive), son el tratar de rescatar la autenticidad del medio televisivo (tan escasa en los otros canales, inexistente, donde muy por el contrario se privilegia, se transmiten programas cargados de frivolidades, trivialidades y se imponen estereotipos, que en nada tienen que ver con el ciudadano común venezolano o el pueblo venezolano, excepto para ser ridiculizados, tergiversados es decir, subestimados) o con nuestras realidades, sin olvidarnos que un medio televisivo es una "proyección" "recreación" insustituible de la realidad.

            Entre las dificultades que tiene que superar y afrontar el Estado venezolano en este sentido, se encuentran la superación de la:

 

  • "Imposibilidad de lograr políticas culturales comunes, concepción populista de la identidad nacional, (diversidad de las culturas locales dentro de lo nacional,  y un pragmatismo radical de éste"[3]. Lo cual permitirá enriquecer el "espectro visual" y cultural de los pueblos, que contribuye a abonar para la construcción de una identidad basada o caracterizada por ser "multilínguistica y transterritoriales e intercultural"[4].

 

  • Superación de la posible saturación de canales televisivos por parte del Estado y sus políticas, ya que podrían ser contraproducentes en el mantenimiento del equilibrio del ejercicio democrático, pese a las mayorías que avalen su proyecto.

 

  • Imbricación de dificultades para romper arquetipos en cuanto a la "cultura televisiva del venezolano" acostumbrado a ver un solo "tipo de lenguaje" televisivo por años, y que en muchos casos, la dificultad estriba más en la imposición de prejuicios, rechazo y temor hacia modelos nuevos,  reflejado en su negativa hacia los cambios, más que otra dificultad.

 

  • Des-ubicación re-ubicación de la educación: insertar la educación en la trama de la tecnología, lenguaje, sensibilidades y escrituras, el nuevo ecosistema comunicativo[5].

 

  • Implementación de medidas que contribuyan a la interacción del público con los medios:  participación de éste con el "transmisor" televisivo, que permita conocer inquietudes, propuestas, reflexiones, críticas, y que no sólo sea éste un instrumento para la medición del "rating", ya sea mediante la organización de foros, conferencias, internet, talleres, etc.  que permita enriquecer y contribuir a la formación de un nuevo lenguaje audiovisual, un nuevo modo de percepción así como la "adquisición" de nuevos criterios audiovisuales con parámetros distintos a los antes impuestos.  Partiendo de la base que: "para debatir sobre el tipo de televisión que se quiere sin antes haberlo hecho sobre el tipo de sociedad que se desea"[6]

 

 


[1] Barbero, Jesús Martín. Globalismo y Pluralismo.  Departamento de Estudios Socioculturales, México.

[2] Obra citada.

[3] Ob. Cit.

[4] Ob. Cit.

[5] Ob cit.

[6]              Atkinson,  Raboy, Dave Marc. La radio y la televisión de servicio público: el desafío del siglo  XXI. Ediciones UNESCO.  p. 31

 

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