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TV serviciopublico

Conclusiones

Conclusiones

 

La televisión de servicio público se inicia en Venezuela, con la Fundación  Televisora Venezolana Social, Tves, canal 2,  es un proyecto en franca construcción, su desarrollo exitoso dependerá en gran medida de una eficiente evolución, crecimiento y superación de obstáculos/experiencias inéditas en el  medio televisivo, lo cual no dependerá únicamente de si misma, sino también de  la interacción con el público, lo cual es fundamental, en dos sentidos: el televidente: el cual es imperante "ganar" al aprendizaje de "nuevos lenguajes o códigos" audiovisuales, que logre la superación de los ya "aprehendidos",   contribución a la formación o re-educación de una nueva cultura televisiva ó audiovisual del venezolano, con la "adecuación" de criterios más reflexivos, críticos y con amplios criterios estéticos; y el productor nacional independiente, ya que son su fuente principal para "nutrir" su programación.

 

Su principal fuente de producción televisiva, como lo son los productores nacionales independientes, por lo menos en esta etapa inicial, se le puede convertir además en un principal obstáculo a superar, dado que los criterios de los productores no son siempre los mismos a los de la televisora, a saber: "incluyente, diversa plural, equilibrada, cultural e informativa y de calidad", con altos valores éticos, los cuales son característica importante en una televisora de servicio público, en lograr  "sincronizar" ambos radicará la mayor parte de su éxito; esto sin pretender homogeneizar la pantalla, ya que uno de sus objetivos más importantes es lograr poseer una narrativa televisiva propia.

La competencia entre los nuevos canales de televisión estadales y los ya existentes, implica un nuevo reto para la televisión venezolana, que permitirán enriquecer a la misma, siempre y cuando esta se "traduzca" en el aumento de la calidad de ambos, siendo favorecido el público con una mejor televisión.

 

 

 

 

 

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Introducción

Introducción

Introducción

 

El servicio de televisión, así como el de radiodifusión, constituyen un servicio público, partiendo de la idea central de que el espectro radioeléctrico es un bien del dominio público en donde la política cultural del Estado o las autoridades pertinentes deberían fijar los objetivos de éste servicio, como los son: informar, educar y entretener; o como instrumento para promover la identidad nacional, regionales, étnicas, o para consolidar valores morales e ideales democráticas.  Tomando en consideración la  experiencia de la incapacidad de cumplir la misión de servicio público por el mercado, el cual impuso un servicio de radio y televisión, plenamente comercializado, no acorde con los principios básicos de servicio público.

 El medio televisivo utilizado como un instrumento de formación y desarrollo cultural de un país, constituye un excelente medio para éste fin.

 Si a esto le agregamos las asimetrías de concentración del poder mediático en el mundo mediante la conversión de los grandes medios en corporaciones multimedia, oligopolios: fusión o absorción de la prensa, radio, televisión por parte de conglomerados económica que conlleva a una hegemonía comunicacional del mercado en la sociedad: la comunicación convertida en el más eficaz motor del desenganche e inserción de las culturas[1].

 

Frente a este panorama Martín Barbero vislumbra una nueva "configuración de un ecosistema comunicativo: nuevos lenguajes, sensibilidades, saberes y escrituras,  hegemonía de la experiencia audiovisual sobre la tipográfica así como otro tipo de nexo histórico entre ambas, reintegración de la imagen al campo de la producción del conocimiento, innovación como la nueva creatividad, una nueva identidad: redes, flujos, migraciones y movilidades de instantaneidad y desanclaje, contrario al concepto denso, para que la pluralidad del mundo sea tenida en cuenta es indispensable que la diversidad de las identidades pueda ser contada, narrada multilínguistica y transterritoriales, intercultural, lo cual hace a América Latina un laboratorio de identidades"[2],  y coloca como ejemplo las nuevas culturas urbanas, como nuevas formas de representación y participación política, como nuevas modalidades de ciudadanía; lo cual  va a permitir reavivar la  heterogeneidad cultural; al contrario de lo que se pensaba serían las consecuencias negativas de la globalización en el mundo.

 

Para Martín Barbero, hace falta que se implemente una  "política cultural integral, superando la vieja concepción de la nacional (diversidad de las culturas locales dentro de lo nacional), así como la vigilancia de prácticas monopólicas;  que permitirá la construcción del espacio cultural latinoamericano, aplicable en el ámbito público como privado de los medios de reglas mínimas de juego, como serían: en el privado limpieza y compensación en las concesiones, preservación del pluralismo en la información y la cultura, producción nacional, fomentar la experimentación, creatividad, grupos independientes de producción; público: sostener, subsidiar, incentivar medios y experiencias que amplíen la democracia, la participación ciudadana, creación/apropiación cultural en el plano nacional, regional y local.

 

En este sentido el Estado venezolano ha implementado medidas que conllevan a incentivar la producción nacional tanto pública como independiente, así como la regulación de los medios, mediante la promulgación de la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión, Ley RESORTE, en sus siglas, el cual se obliga a difundir en un 60% de programas de producción nacional, Art. 14 de dicha Ley:

 

            "Los prestadores de servicios de radio y televisión abierta, salvo los servicios de radio y televisión comunitarios de servicio público, sin fines de lucro, deberán difundir diariamente un mínimo del sesenta por ciento (60%) de programas y promociones de producción nacional, durante el horario todo usuario. Un mínimo del sesenta por ciento (60%) de éstos programas y promociones será de producción nacional independiente. Igualmente, deberán difundir diariamente un mínimo del cincuenta por ciento (50%) de programas y promociones de producción nacional durante el horario supervisado. Un mínimo del cincuenta por ciento (50%) de éstos programas y promociones será de producción nacional independiente"

 

Sin embargo, la implementación de esta medida no ha sido del todo satisfactoria ya que las empresas televisivas privadas tratan de evadir mediante subterfugios la implementación de la misma, evadiendo el cumplimiento de la ley.

 

El Estado venezolano también ha realizado: la revisión de concesiones del espectro radioeléctrico, implementación de un nuevo canal de televisión de servicio público Televisora Venezolana Social, Tves, canal 2), así como el reconocimiento legal de las emisoras comunitarias, mediante el Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta comunitarias de Servicio Público, sin fines de lucro, lo cual le permite otorgarle apoyo financiero y técnico a las mismas; también ha realizado la creación de nuevos canales televisivos, como lo son:

  • En el ámbito urbano: Ávila TV, canal 47: canal del área metropoitana, realizado y dirigido por  y para público joven en su gran mayoría, con una nueva propuesta de "lenguaje" televisivo, cuenta con una Escuela Metropolitana de formación de Producción Audiovisual, para la capacitación de los productores en el área técnica, teórica y política, así como de organizaciones interesadas.
  • En el ámbito rural: Vive TV, canal 24: en el cual se difunden en su programación "la realidad, vida y lucha de nuestros afrodescendientes, indígenas, campesinos, obreros, mujeres, hombres, jóvenes y niños" como un punto de partida que contribuya a la construcción de nuestra identidad como pueblo.

En el ámbito internacional y enmarcado en el proyecto de integración latinoamericana: Telesur, canal 51: multiestatal latinoamericana, conformada por Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Según ellos constituye "una ventana comunicacional de nuestra América hacia el mundo" y a "coadyuvar al proceso de integración regional, desde la pluralidad y diversidad". Su política editorial se basa en "coadyuvar al proceso de integración regional, desde la pluralidad y diversidad. Con una información contextualizada y balanceada, nuestra meta es ayudar a formar ciudadanos críticos, que estén informados y puedan participar en nuestras sociedades". "la construcción de un Nuevo Orden Comunicacional es vital para el desarrollo de los pueblos del mundo".

Considero que una de las característica más resaltantes de estos nuevos canales, (más que todo Ávila TV y Vive), son el tratar de rescatar la autenticidad del medio televisivo (tan escasa en los otros canales, inexistente, donde muy por el contrario se privilegia, se transmiten programas cargados de frivolidades, trivialidades y se imponen estereotipos, que en nada tienen que ver con el ciudadano común venezolano o el pueblo venezolano, excepto para ser ridiculizados, tergiversados es decir, subestimados) o con nuestras realidades, sin olvidarnos que un medio televisivo es una "proyección" "recreación" insustituible de la realidad.

            Entre las dificultades que tiene que superar y afrontar el Estado venezolano en este sentido, se encuentran la superación de la:

 

  • "Imposibilidad de lograr políticas culturales comunes, concepción populista de la identidad nacional, (diversidad de las culturas locales dentro de lo nacional,  y un pragmatismo radical de éste"[3]. Lo cual permitirá enriquecer el "espectro visual" y cultural de los pueblos, que contribuye a abonar para la construcción de una identidad basada o caracterizada por ser "multilínguistica y transterritoriales e intercultural"[4].

 

  • Superación de la posible saturación de canales televisivos por parte del Estado y sus políticas, ya que podrían ser contraproducentes en el mantenimiento del equilibrio del ejercicio democrático, pese a las mayorías que avalen su proyecto.

 

  • Imbricación de dificultades para romper arquetipos en cuanto a la "cultura televisiva del venezolano" acostumbrado a ver un solo "tipo de lenguaje" televisivo por años, y que en muchos casos, la dificultad estriba más en la imposición de prejuicios, rechazo y temor hacia modelos nuevos,  reflejado en su negativa hacia los cambios, más que otra dificultad.

 

  • Des-ubicación re-ubicación de la educación: insertar la educación en la trama de la tecnología, lenguaje, sensibilidades y escrituras, el nuevo ecosistema comunicativo[5].

 

  • Implementación de medidas que contribuyan a la interacción del público con los medios:  participación de éste con el "transmisor" televisivo, que permita conocer inquietudes, propuestas, reflexiones, críticas, y que no sólo sea éste un instrumento para la medición del "rating", ya sea mediante la organización de foros, conferencias, internet, talleres, etc.  que permita enriquecer y contribuir a la formación de un nuevo lenguaje audiovisual, un nuevo modo de percepción así como la "adquisición" de nuevos criterios audiovisuales con parámetros distintos a los antes impuestos.  Partiendo de la base que: "para debatir sobre el tipo de televisión que se quiere sin antes haberlo hecho sobre el tipo de sociedad que se desea"[6]

 

 


[1] Barbero, Jesús Martín. Globalismo y Pluralismo.  Departamento de Estudios Socioculturales, México.

[2] Obra citada.

[3] Ob. Cit.

[4] Ob. Cit.

[5] Ob cit.

[6]              Atkinson,  Raboy, Dave Marc. La radio y la televisión de servicio público: el desafío del siglo  XXI. Ediciones UNESCO.  p. 31

 

TV servicio público en América Latina

TV servicio público en América Latina

AMÉRICA LATINA:

La radiotelevisión comunitaria, un servicio público

 A diferencia de Europa, África y Asia, América Latina no está familiarizada con la idea de la radiotelevisión de servicio público.  En los países de la región no se implantaron la radio y la televisión hasta un siglo después de la independencia y de la independencia y de la eliminación de la dominación colonial, motivo por el cual no imitaron los modelos europeos sino que se inspiraron del sistema audiovisual comercial de los Estados Unidos de América.  Pese a esta falta de tradición pública, varias emisoras de TV y radio comunitarias han producido un tipo diferente pero auténtico de servicio público, que constituye una característica singular de la comunicación en la región y su contribución a un replanteamiento de la radiotelevisión de servicio público.

 Por lo que hace a su sistema de radio y televisión, América Latina es una región típica,  quizá exótica, por tres razones:

En primer lugar, porque por la forma en que se organizaron sus servicios públicos de radio y TV, los canales no comerciales efectúan menos del 10% de las emisiones y de la audiencia.  Todos los países de la región cuentan con radioemisoras públicas, pero algunos - como el Ecuador y Paraguay - no poseen televisión pública, aún cuando en la mayoría de ellos la radio y la televisión fueron introducidas por los Ministerios de Educación.

 En segundo lugar, la infraestructura de la transmisión y los niveles de consumo de mensajes  radiofónicos y televisuales son tales que hay una profusión, y no una escasez de programas.  Así, por ejemplo, en los países latinoamericanos se transmitieron en promedio 500.000 horas de televisión en 1988, es decir 444% más que en los países europeos ese mismo año (Roncagliolo, 1989). Además, Venezuela, Colombia y Panamá tienen una proporción de magnestoscopios en relación con los televisores más elevada que Bélgica o Italia.  Bolivia tiene una de las proporciones más altas del mundo de emisoras de televisión (75) con respecto a los televisores (10000), lo que indica claramente que el número de emisiones no está vinculado al nivel de desarrollo económico. 

 En Argentina, dos de cada tres familias están conectadas a la TV por cable, y en el país existen más de 2000 empresas que ofrecen este servicio.

 Por último, la región se distingue por la rápida multiplicación de los movimientos y redes sociales que utilizan medios de comunicación audiovisuales.

 

 La radio y la televisión comunitarias

La radiodifusión comunitaria en América Latina se remonta a los años cuarenta, cuando se fundó Radio Sutatenza en Colombia, sentando las bases preliminares de la Acción Cultural Popular, el primer esfuerzo sistemático de empleo de la radio con fines educativos.  Este movimiento se propagó y más tarde se consolidó a través de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER).  Esta interconexión de la radio y la educación es un elemento esencial de la noción de servicio público y la ALER significó el nacimiento de los medios de comunicación comunitarios en América Latina.

 Durante el mismo período, la revolución de 1952 de Bolivia suscitó la creación de emisoras dirigidas por mineros, campesinos y la Iglesia Católica, que inauguraron la tradición latinoamericana de radioemisoras comunitarias (Beltrán, 1994).  Es importante recordar que estas radios pioneras surgieron en asociación con organizaciones y movimientos sociales, convirtiéndose así en una expresión precoz y genuina de la sociedad civil.

 En los años sesenta, y sobre todo en los decenios de 1970 y 1980, la radio y la televisión comunitarias e propagaron, encabezadas por emisoras comunitarias y universitarias.  El establecimiento oficial de organizaciones no gubernamentales posibilitó la creación de radioemisoras que compiten intensamente por la audiencia, como sucede actualmente con las emisoras peruanas Radio Cutivalu en Piura, Onda Azul en Puno y Yaravi en Arequipa.

 Las radios comunitarias pueden ser pequeñas y tener un carácter improvisado y consistir, por ejemplo, en meras redes de altavoces, o pueden ser muy grandes y tener incluso una cobertura urbana o metropolitana.  En todos los casos, las características sobresalientes son su actitud hacia el fomento de la educación y el desarrollo y su aptitud para ello.

 Estos instrumentos de la comunicación se organizaron al comienzo en redes nacionales y regionales como la ALER y, más recientemente, se han vinculado a la Asociación Mundial de Radiodifusoras Comunitarias (AMARC), que tiene miembros en todos los países de la región.

 Los grupos comunitarias sacaron rápidamente provecho de la aparición del video.  Los denominados  grupos de video popular emprendieron sucesivamente las siguientes actividades:

 Inventarios de videos

  • Acopio de videos agrupados
  • Proyecciones de videos
  • Videos de contra información en los países gobernados por dictadores
  • Videos de difusión masiva

 

Inaugurando así las televisoras comunitarias que se están afianzando en toda la región.

  

La noción de servicio público

 En Europa siempre ha existido una distinción muy clara entre la rentabilidad económica que rige a las empresas comerciales y los intereses socioculturales que sustentan a los organismos de servicio público.  Esta dicotomía nunca ha existido en América Latina, donde la radio y la televisión estatales han sido, sobre todo, instrumentos políticos, y no han logrado tener ninguna repercusión sociocultural efectiva. 

Las emisoras de radio y TV comunitarias, por otra parte, se definen por su motivación socio-cultural que corresponde a la idea de servicio, y por sus objetivos de consolidación de la democracia y logro de un desarrollo autosuficiente.  Esta definición permite esclarecer la naturaleza de este tipo de radiotelevisión.  Las estaciones de radio y TV comunitarias no se definen por una condición jurídica sino por la finalidad de su actuación.  Pueden estar registradas como empresas públicas o privadas (universitarias, regionales y municipales) lo que importa es que sean empresas sin fines de lucro y sin objetivos partidistas.

 Su tamaño y cobertura carecen de importancia.  Su índole comunitaria no significa necesariamente que sean pequeñas o improvisadas y, de hecho, las emisoras existentes procuran mejorar sus normas técnicas y las que se están creando como Radio Trinidad FM en Paraguay, intentan hacerlo con un equipo adecuado.  No se debe equiparar la propiedad comunitaria con la pobreza estética, la mala calidad ni una programación tediosa.  El discurso y las denuncias que indudablemente caracterizaron a estas emisoras en sus primeras etapas dieron para rápidamente a una comunicación amena y humorística que aborda todos los aspectos de la vida humana.

 

La obtención de una condición jurídica

 Desde 1993, la existencia de esos medios comunitarios ha comenzado a suscitar una serie de medidas legislativas encaminadas a su legislación.  En Chile, ya existe una ley sobre las radioemisoras que tienen una cobertura mínima, en virtud de la cual se autorizan un vataje máximo de uso para la transmisión en frecuencia modulada (FM) en cambio, se prohíbe la venta de espacios publicitarios, lo que es una medida discriminatoria.  En Colombia, donde la Constitución Nacional sustenta una democracia muy avanzada, se autorizan hasta 500 vatios y la publicidad está permitida, aunque no con fines de propaganda política.  En Ecuador, los medios comunitarios tienen una condición jurídica con un máximo autorizado de 150 y 250 en modulación de amplitud (AM).  Paraguay también protege los derechos de las radioemisoras comunitarias, en tanto que en Brasil y Bolivia, la Unión de Redes Radiofónicas y Educación Radiofónica respectivamente, han adelantado mucho en las negociaciones con este fin.  En México se han presentado una propuesta para crear emisoras "ciudadanas de radio y televisión".

 En Venezuela,  se han reconocido legalmente las emisoras comunitarias en el año 2000, mediante la Ley Orgánica de Telecomunicaciones en el Artículo 200:

"El Estado promoverá la existencia de estaciones de radiodifusión  sonora y televisión abierta comunitarias de servicio público, sin fines de lucro, como medios para la comunicación y actuación, plural y transparente, de las comunidades organizadas en su ámbito respectivo. Su régimen, ordenación, características, requisitos y limitaciones se determinarán mediante reglamento, en concordancia con el Plan Nacional de Telecomunicaciones y el Cuadro Nacional de Atribución de Bandas de Frecuencia (CUNABAF)"

 Y se encuentran regulados mediante, Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta Comunitaria de Servicio Público, sin fines de Lucro, del 03 de enero de 2001.

 También se ha incentivado y apoyado significativamente las emisoras comunitarias en el último período, mediante el otorgamiento de financiamientos para la adecuación tecnológica, de infraestructura y dotación de equipos audiovisuales, así como en el área de adiestramiento mediante talleres, foros, etc.

 

Experiencia de TV servicio público en otros países: Gran Bretaña

Experiencia de TV servicio público en otros países: Gran Bretaña

GRAN BRETAÑA: la radio y la televisión de servicio público,  de una cultura nacional al multiculturalismo

  

   Se puede distinguir tres grandes periodos, en la evolución de la radiotelevisión de servicio público de éste país:

 

    l  Por su índole nacional

    l  Por su corte popular

    l  Carácter populista

 

         Estas tres características se hallan presentes en la variedad de servicios que actualmente se ofrecen a los oyentes y teleespectadores británicos.

 

         Con frecuencia, en Gran Bretaña se hace erróneamente la correlación entre la radiotelevisión de servicio público y la BBC, pero aunque este organismo sentó las bases de la radio y la TV en el Reino Unido y sigue siendo su piedra angular, la televisión comercial (ITV) británica se ha guiado durante muchos años, y aún lo hace hoy día aunque en menor medida, por unos estrictos principios de servicio público.  Channel 4 es una extraordinaria prueba de la capacidad de adaptación y oportunidad no desmentidas de los valores de servicio público en la sociedad contemporánea.  Esta cadena, aún siendo plenamente comercial, se adhiere totalmente a los objetivos del servicio público.

 

En Gran Bretaña, la radiotelevisión de servicio público no sólo ha sobrevivido a la marea de investigaciones parlamentarias, informes, libros verdes y blancos y Leyes de Radio y Televisión de los 10 últimos años, sino que, en algunos aspectos, ha salido fortalecida de este proceso y ha ganado con firmeza.

 

La popularidad

 

La televisión popular sigue centrando la atención de los debates sobre la radiotelevisión y, en particular, de las estrategias de la BBC y la ITV de captación de audiencia.  La cuestión de la “calidad” y lo que significa en el campo de la radio y la TV ha sido periódicamente tema de polémica desde la introducción de la radio y televisión comerciales, pero, a principios de los años noventa, surgió con nueva fuerza.

 

La BBC,  no sabiendo bien cómo jugar sus cartas durante el período en que se debatía su futuro y la renovación de sus estatutos y licencia en 1996, pareció en un principio que iba a centrar su estrategia en la cultura, dejando la programación popular al sector comercial (BBC,1992). Esta decisión habría sido una insensatez, por lo que pronto dió marcha atrás.  Pese a ello, en su última declaración de objetivos, la BBC, reconoce lo difícil que resulta conciliar calidad y popularidad (BBC, 1995 pág. 25).

 

En la publicación People and Programmes, la BBC reafirma que su objetivo esencial es realizar “programas de calidad”  para la audiencia británica (BBC, 1995, pág. 172)

 

Los programas de entretenimiento originales y de calidad, siempre han ocupado en su programación un lugar privilegiado y una de las prioridades actuales es que la BBC vuelva a ser una referencia importante en lo que respecta a la difusión de programas generalistas, altamente accesibles, “de interés humano”, familiares y de variedades destinados a audiencias muy diversas  (BBC, 1995, pág. 62 y 63).  Pero a la vez, la BBC declara que no organizará su programación ni sus horarios con miras a competir frontalmente con ITV, más directamente orientada a la obtención de beneficios, para intentar captar al gran público en las horas de mayor audiencia emitiendo ininterrumpidamente programas de entretenimiento.

  

La lucha por este segmento televisivo – consecuencia inevitable de cualquier sistema competitivo – continuará.  Esta bien que las redes de TV de ámbito nacional den prioridad a la producción de programas populares y de entretenimiento.  Pero también conviene que la TV pública mantenga un equilibrio entre este aspecto y otros compromisos asumidos con la audiencia nacional en particular amplio y realmente variado.

 

Si no indefinidamente, el futuro de la BBC está asegurado al menos hasta bien entrado el próximo siglo.  Actualmente, su situación no es de estancamiento ni está en declive.  La BBC seguirá siendo “la piedra angular de la radiodifusión británica” y aspira a convertirse en una pieza clave de la televisión mundial.  A nivel nacional, continuará siendo el organismo principal de radio y televisión.

 

 

La radio y la televisión de servicio público y el multiculturalismo

 

Pluralismo fue la palabra utilizada a mediados de los años setenta para definir y afrontar la naturaleza cambiante de los tiempos.  Hoy día es más preciso hablar de “multiculturalismo”.  Se trata de un nuevo tipo de política de la “identidad” que no combate tanto el mercado o el Estado como las actitudes sociales imperantes que marginan a determinados grupos desatendiendo sus reinvindicaciones y negándolos o rechazando su identidad de mujeres, no blancos homosexuales, etc.

 

El multiculturalismo pone de manifiesto algunas de las dificultades que plantea la política de la  representación cultural hoy día.  Para serlo realmente los servicios nacionales deben guiarse a la hora de organizar su programación por una serie de principios con los que de alguna manera se identifique el conjunto de la sociedad.

 

Una dificultad intrínseca a los programas generalistas es que, por mucho que intenten llevar a cabo su tarea de representación de toda la sociedad, es difícil evitar el efecto de gueto, esto es, agrupar a las minorías en programas especialmente concebidos para ellas que se ganan la indiferencia de la mayoría y no siempre atraen a la minoría.

 

Una alternativa sería que las “comunidades de intereses” produjeran sus propios servicios.  Esta posibilidad fue uno de los motivos de desavenencia entre algunos grupos minoritarios y Channel 4, cuando esta cadena inició su andadura a principios de los años ochenta.

 

Channel 4 es una cadena plenamente comercial, financiada por la publicidad al igual que ITV (ahora denominada Channel 3), y un ente de servicio público al cien por cien.  Fue creada a principios de los años ochenta con el mandato de encargar una proporción considerable de programas a entidades independientes, e imprimir a la programación un estilo innovador y experimental que resultase atractivo para intereses y gustos desatendidos por ITV.  Su mayor logro ha sido convertirse en un servicio de televisión auténticamente nacional que responde a los intereses de las minorías de una manera que no sólo atrae a este público sino también al general.  Pese a todo, algo que no puede hacer es permitir a los grupos minoritarios producir sus propios servicios.

 

Channel 4 ha tenido un éxito extraordinario.  Ha logrado el difícil objetivo de poseer una identidad propia sin dirigirse al gran público.  El perfil de su audiencia es más joven que el de las cadena de televisión de la BBC y responde a gustos e intereses de grupos minoritarios, sin embargo, ha evitado la “trampa del gueto” de llegar siempre al mismo número reducido de personas.  Así pues, su programación, aunque ecléctica, posee un interés y un atractivo que seduce a una audiencia mucho más amplia que los grupos a los que se destinan los programas.  Se trata de un nuevo modelo de servicio público que se ha adoptado en otros países.

 

Así pues, es posible responder de formas diferentes a los gustos de las distintas comunidades de intereses de hoy día al margen de las tendencias dominantes.

 

El multiculturalismo suscita la cuestión de si todavía tiene sentido la noción de una cultura nacional compartida.  Puede la BBC, por ejemplo ¿seguir evocando imágenes del pueblo y de su forma de vida?  Es cierto que los antiguos ídolos de la tribu ya no despiertan entre la mayoría el eco de antaño, mas, una sociedad caracterizada por una diversidad cultural cada vez mayor no se fragmenta necesariamente en multitud de culturas diferentes.  Sigue siendo papel fundamental de los medios de comunicación modernos, y de los servicios públicos nacionales de radiotelevisión en particular,  crear y mantener nuevas formas de vida en común.

 

En Gran Bretaña se ha llegado a un equilibrio muy delicado.  Quienes pronosticaban la desaparición de la radio y la TV de servicio público han resultado ser falsos profetas.  La situación de la BBC y Channel 4 se ven más influenciados por factores comerciales que antes de la adopción de la Ley de Radio y Televisión de 1990 (Para los años 90 se suprimió la función reguladora de la Autoridad Independiente de Radio y Televisión, IBA,  que desde principios de los años setenta tenía jurisdicción sobre la radio comercial y la televisión y se creó una Comisión Independiente de Televisión, ITC, encargada de este medio, y otra nueva autoridad radiofónica para acelerar el desarrollo de la radio). 

 

Si la televisión y la radio pública han resultado ser un servicio duradero es porque consideran a la radiodifusión como un bien público y social, opinión que, a la vista de su evolución hasta la fecha,  comparte el pública británico.

 

 

 

FUENTE: Atkinson,  Raboy, Dave Marc. La radio y televisión de servicio público: el desafío del siglo XXI. UNESCO.

 

 

 

 

 

Experiencia de TV servicio público en otros países: Canadá

Experiencia de TV servicio público en otros países: Canadá

Canadá: sistema híbrido de la radiotelevisión pública,

CBC (Canadian Broadcasting Corporation)

 

 

De conformidad con la Ley de Radiotelevisión del Canadá, las actividades de radiotelevisión llevadas a cabo en el país constituyen “un servicio público fundamental para mantener y fomentar la identidad nacional y la soberanía cultural” (Canadá, 1991, art.3).  En virtud de esta legislación, la radiotelevisión canadiense se considera un sistema único que abarca elementos públicos, privados y comunitarios.  Debe pertenecer a canadienses y ser controlada realmente por éstos (la propiedad extranjera se limita al 20% de cada empresa), utilizar al máximo los recursos creativos y de otro tipo del país, atender las necesidades y los intereses y reflejar la circunstancias y aspiraciones de los hombres, las mujeres y los niños del Canadá.                                                                                                                                     

Entre estas circunstancias figuran la igualdad de derechos, de dualidad linguística, el carácter multicultural y multirracial de la sociedad canadiense y el lugar que ocupa los pueblos aborígenes en ella.  Si surge un conflicto de intereses entre elementos del sector público y privado, se supone que prevalecerán los objetivos del sector público.

 

Antecedentes

 

La legislación canadiense sobre radiodifusión se remonta a principios de los años treinta, cuando el Estado decidió por primera vez intervenir en la esfera de la radio.  Al comienzo su enfoque estaba signado por el nacionalismo (“el Estado o los Estados Unidos”) era uno de los lemas, influenciado en parte por el modelo británico (BBC) y en gran medida por el ambiente intervencionista de la época. Para 1932 se aprueba la primera legislación de radiodifusión canadiense, en 1936 se convirtió en la Empresa de Radiodifusión Canadiense o CBC, contemplando la posibilidad de suprimir la radiodifusión comercial privada, no obstante el plan completo de la Comisión Real de 1929 nunca se puso en práctica.  Desde 1930 a 1960, la radiotelevisión canadiense se desarrolló como un “híbrido” de los sistemas comercial y servicio público, mientras la radio comercial privada y la radio nacional pública evolucionaban de manera paralela.  La TV se implantó primero como monopolio público y a continuación, después de 1960, de acuerdo con un modelo “mixto” (público y privado) similar.  Al complejizarse el sistema de radiotelevisión y hacerse más patente que distintos tipos de empresas tenían que coexistir dentro de ese sistema único, se produjo un cambio importante, a saber, la creación de un órgano independiente encargado de reglamentar la actividad de radiotelevisión en su conjunto. Este órgano comenzó a actuar en 1958 y su función cobró gran importancia en los años setenta y ochenta, pues el sistema tuvo que asimilar las nuevas tecnologías y hacer frente a una serie de desafíos económicos y políticos. 

 

 

Al tratarse de un sistema híbrido, la evolución de la radiodifusión en el Canadá durante los últimos 15 años se puede estudiar desde dos puntos de vista: por un lado, ha habido una clara tendencia la privatización de la radiotelevisión pública tradicional, ya que las presiones comerciales y presupuestarias ejercidas sobre la CBC la obligan a adoptar una postura que cada vez se asemeja más a la del sector privado, sus actividades de producción se encargan a empresas privadas independientes y la financiación pública que solía recibir se utiliza ahora para subvencionar a organismos de radiotelevisión privados mediante un fondo de desarrollo de programas de radiotelevisión (Telefilm Canadá); por otro lado, esos acontecimientos pueden considerarse como una “publitización” del sector privado, pues éste ha pasado a depender cada vez más de la financiación pública y de las medidas de política pública y de las medidas de política pública, no sólo mediante mecanismos como el fondo Telefilm, sino además a través de varios reglamentos de la CRTC y de  la protección concedida a las industrias culturales canadienses en el marco del Acuerdo del Libre Comercio entre el Canadá y los Estados Unidos, del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte y del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. 

 

Por lo tanto, a medida que el entorno multicanal sigue ampliándose, que la relación entre el producto audiovisual y el sistema de distribución adopta una configuración y una forma nueva y que el aparato político redefine su función so pretexto de adaptarse a las denominadas autopistas de la información, la cuestión del futuro de la radiotelevisión pública se debe replantear de manera adecuada.

 

Aunque la Ley de Radiotelevisión no peca de ingenuidad al calificar a toda la radiotelevisión canadiense de servicio público, el régimen regulado por la ley ha sido incoherente y a veces no ha sabido llevar a la práctica esa descripción.  El ejemplo más destacado de esta incoherencia sigue siendo el abismo que media entre el mandato encomendado por el Parlamento a la CBC y la negativa de las autoridades a proporcionar a ésta los recursos necesarios para llevar a cabo su tarea.  Más esa no es la única incoherencia.  El único fundamento institucional de la difusión comunitaria (televisión) es la obligación de las empresas de televisión por cable de proporcionar un canal de acceso comunitario.  En algunas zonas del país, la radiotelevisión educativa se ha convertido en un complemento viable de la radio y la TV públicas y privadas, a pesar de que su estructura guarda más relación con las extrañas peculiaridades del régimen político canadiense que con las necesidades de servicio público de radiotelevisión.  El discurso político sigue haciendo hincapié en el acceso – el elemento básico de todo servicio público – aunque determinados acontecimientos e innovaciones están cada vez más vinculadas a alguna variante del modelo cuyo destinatario es el consumidor, en el que la calidad depende siempre de la capacidad de pagar.

 

 

 

FUENTE: Atkinson,  Raboy, Dave Marc. La radio y televisión de servicio público: el desafío del siglo XXI. UNESCO.

 

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Características más importantes de la industria televisiva

Características más importantes de la industria televisiva

  • Eminentemente comercial, discurso abiertamente consumista en la mayoría de sus programaciones. Impulsada por la lógica de la publicidad y como negocio del entretenimiento "la industria de la diversión".
  • Internalización de valores exógenos, al ocupar el lugar que antes tenia la plaza pública o reuniones grupales en las comunidades, gradual incomunicación interpersonal y social; pasividad e imposibilidad interactiva, suplidora de conversaciones familiares[1];
  • Usurpadora del tiempo libre consolidándose como colonizadora del tiempo liberado, cuestión que comenzó a notarse con mayor notoriedad a finales de la década de 1960 y comienzos de 1970[2]: ciertas tácticas de programación contribuyen a ello, como lo son las series largas, los cuales están diseñadas para despertar el interés del publico y crear expectativas por lo que vendrá después, la programación en bloque (en el horario de la televisión venezolana, novelas desde la 1:00 pm hasta las 4:00 pm y anteriormente hasta las 7:00, 8:00 o 10 de la noche, sin incluir que anteriormente el horario era de lunes a viernes únicamente, para luego extenderse hasta el sábado y por espacio de 1 año o más, según el rating o medición de audiencia).
  • Actividades humanas convertidas en espectáculo: transmisión de ceremonias matrimoniales "en vivo", "reality show" situaciones de la realidad en un medio televisivo ("Camino a la fama", canal 10 Televen, "Fama, sudor y lágrimas" antiguo canal 2, RCTV).

            Todo esto ha conllevado de alguna manera de tratar de reglamentar la televisión, partiendo de su condición o función principal de servicio publico.  En Venezuela, esto se ha tratado de realizar infructuosamente en diversas oportunidades: principalmente a la ausencia por parte del Estado de una concepción de servicio publico, este estuvo orientado principalmente a políticas que privilegiaran, en primer lugar, los intereses económicos, anteponiéndolo al uso de interés social, entre los diversos  proyectos de reglamentación se cuentan: Proyecto RATELVE (1975) iniciada por el Estado a través de la Comisión Preparatorio del Consejo Nacional de la Cultura, propuesta para la Reforma del Estado (COPRE), Informe de la Universidad Simón Bolívar (más que todo dirigido al aspecto tecnológico), Informe Kantchev- Kennedy (1990) Dpto. Técnico de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), sus objetivos eran elaborar un plan para mejorar la situación de la producción y recepción de la señal de  VTV, previo diagnóstico; Proyecto de Desarrollo Técnico de la Televisión de Servicio Público (1990), Proyectos de Ley del Congreso Nacional y VTV (1995), Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), (1995), Iniciativas desde la sociedad civil (Asociación Civil comité por una Radiotelevisión de Servicio Publico, 1993). Y finalmente la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión (Ley RESORTE) (2005) objeto y ámbito de aplicación de la ley:

            Artículo 1. Esta Ley tiene por objeto establecer, en la difusión y recepción de mensajes, la responsabilidad social de los prestadores de los servicios de radio y televisión, los anunciantes, los productores nacionales independientes y los usuarios y usuarias, para fomentar el equilibrio democrático entre sus deberes, derechos e intereses a los fines de promover la justicia social y de contribuir con la formación de la ciudadanía, la democracia, la paz, los derechos humanos, la cultura, la educación, la salud y el desarrollo social y económico de la Nación, de conformidad con las normas y principios constitucionales de la legislación para la protección integral de los niños, niñas y adolescentes, la cultura, la educación, la seguridad social, la libre competencia.

También la Ley rescata la transmisión de producción nacional independiente:

Art. 3 Item 5: Promover la difusión de producciones nacionales y producciones nacionales independientes y fomentar el desarrollo de la industria audiovisual nacional.

 


[1]              Martín, Gloria, Los hechizos de Merlín a la píldora anticognitiva p. 9,10

[2]              Richeri, Giuseppe. Rodríguez, Artal Carmen. La televisión: entre servicio público y negocio.

                p. 107, 111.

[3]              Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión, promulgada en enero de 2005.

Orígenes de la Radiotelevisión de Servicio Público

Orígenes de la Radiotelevisión de Servicio Público

La radiotelevisión de servicio público tuvo su origen en la experiencia de la BBC  y su fundador Sir John Reith (fundada el 18 octubre de 1922, comenzó a transmitir servicio de radio, luego el 02 de noviembre de 1936 programas de televisión) todavía considerada un modelo por excelencia en todo el mundo, lo cual no lo hace el modelo apropiado y fácilmente aplicable en muchas situaciones. El ideal, por otro lado, es universal - en la medida en que se pueden considerar universales los valores democráticos -

 

Contexto, Antecedentes

Contexto, Antecedentes

En Venezuela y en América Latina, existe predominio casi absoluto del uso comercial de la radio y la televisión.  En 1952 se crea la primera estación de televisión de Venezuela, Televisora Nacional canal 5, estatal, bajo la dictadura de Marcos P. Jiménez y se definía como una estación con fines culturales y divulgativos; esta televisora pasó diversas etapas críticas, hasta que en 1998 fue entregada fraudulentamente al sector privado; se había convertido en un canal de una importante referencia cultural en el país[1].   En Venezuela no existía una concepción de servicio público en la institución del Estado hasta su introducción en la Constitución de la República de 1999 en el Art. 108: el cual obliga al Estado a garantizar servicio público de radiotelevisión para garantizar el acceso universal a la información:

Artículo 108. °Los medios de comunicación social, públicos y privados, deben contribuir a la formación ciudadana. El Estado garantizará servicios públicos de radio, televisión y redes de bibliotecas y de informática, con el fin de permitir el acceso universal a la información. Los centros educativos deben incorporar el conocimiento y aplicación de las nuevas tecnologías, de sus innovaciones, según los requisitos que establezca la ley


[1]              Safar, Elizabeth. Pasqualli, Antonio. Radiotelevisión de Servicio Publico: Un manual de mejores prácticas. UNESCO. p. 73,81.

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